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Charly, el trampitas

26 de enero de 2010

 

 

 

 


A golpes de tecla

 

Jorge Macías

Quién de ustedes no tuvo un amigo en la infancia, que de todas, todas, quería ganar, aunque fuera haciendo trampa. Mi amigo Charly era uno de ellos, hoy anda por el mundo arrastrando el mote de “El Trampitas”.

Charly, “El Trampitas”, fue mi amigo en la colonia, siempre con el trauma de la pobreza extrema, a toda costa quería sobresalir en la vida, y no le importaba hacer trampa, engañar o esquilmar para lograr su objetivo.

Recuerdo que cuando jugábamos a las canicas, su primera decena de bolitas las consiguió haciéndole trampa al “Gorgojo”, otro de mis amigos, que siempre fue muy derecho, y que desde ese día bautizó a Charly con el mote de “El Trampitas”.

Al parecer a Charly no le importó y siguió haciendo de las trampas su forma de vida, así curso la primaria, logró sacar la secundaria copiándole al Ñero, y le valió la botella de Don Pedro, que le dio al maestro de matemáticas para sacar el bachillerato.

Deje de ver al trampitas después de que le chocó el auto a un amigo y diciéndole que le pagaría, nunca volvió. Ese era mi amigo El Trampitas.

Charly prosperó en este México lindo y querido, porque no se en que momento, el ser el mas vividor, el mas ratero, el mas gañan, se puso de moda.

El Trampitas andaba como pez en el agua, hasta que de repente, la sociedad se empezó a dar cuenta de que gracias a gente como Charly, nuestro México se venía hundiendo más y más cada día.

Es cierto que hacer trampa le permite al que no quiere hacer fila, ganar una hora o dos de tiempo para hacer otras tranzas, otras trampas.

Cierto que el que le paga al agente de tránsito una mordida, pues logra salvarse de la multa y del tiempo que se pierde en ir hacer la gestión del pago de la infracción.

Cierto que el que hace trampa en la carrera, llega mas rápido y mas descansado al final de la jornada, pero todo ello, tarde que temprano se vuelve en nuestra contra.

Es por eso, que los estudiantes que hacen trampa en sus exámenes y no aprenden en clase, después son malos profesionistas.

Que el albañil que le pone menos cemento a la mezcla se ahorra un dinero, pero el día de mañana se le cae la barda.

Todo esto lo traigo a colación porque me acorde de mi amigo el trampitas, porque ahora los políticos en sus campañas al parecer tratan de parecer atrevidos, audaces, con mucha iniciativa, tratando de violentar la ley electoral, haciendo trampa en sus campañas mediáticas.

Y colocan pendones y mamparas donde no se debe, gastan más en su propaganda violando la ley electoral, no cumplen con las disposiciones cuando envían sus spots de radio y televisión, y al parecer, coludidos con las autoridades electorales que deben vigilar que esto no suceda.

No se, pero ahora que todos ven como uno de los precandidatos del PAN hace trampa con eso de la propaganda, me acorde de mi amigo Charly, El Trampitas.

Y me acorde porque a mi amigo Charly lo metieron a la cárcel por andar haciendo trampa en juegos de apuestas, y creo que si alguien quiere llegar a gobernar un estado, no lo debe hacer haciendo trampa.

Imagínense, ¿sí de candidato hace trampa, que no hará de gobernante?

Mejor no escribo más, es aberrante el seguir haciéndolo, cuando no hay garantías y cualquier hijo de vecino anda como mi amigo Charly, El Trampitas, haciendo trampas por aquí y por allá, sin que nadie le diga nada ni le ponga el alto.

Eso de hacer trampas y burlarse de los ciudadanos ya no está de moda, por eso estamos como estamos, y nadie cree ya en la política.

Porque por tramposos como el Charly, tenemos inseguridad, desempleo y crisis económica. Los mexicanos ya no nos merecemos más personas como El Trampitas en los gobiernos.

Por eso solicito mi taza de café, negro como siempre, tibio como siempre, con dos cucharadas de azúcar como siempre, para no tener que soplarle como siempre, porque también tomarle al café hirviendo y no hacer gestos, también es hacer trampa.