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Recursos mediáticos
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![]() 14 de mayo del 2010
Roberto Piñón Olivas
Las buenas intenciones siempre son positivas. Difícilmente alguien se puede resistir a ellas, partiendo del principio de buena fe y del beneficio de la duda. Sin embargo es complicado conceder cuando el anuncio, en primera instancia, se percibe simplemente como un juego mediático para tranquilizar a la opinión pública internacional, y preparar el ambiente por la próxima visita del Presidente Calderón a Washington. En este sentido, el Presidente Barack Obama anuncia nuevas medidas en contra del narcotráfico, privilegiando la prevención y la reinserción social. Pide no hablar más de guerra contra las drogas, sino abordar el tema desde una nueva perspectiva semántica: se trata de un problema de seguridad y de salud. Se propone el gobierno norteamericano reducir en un quince por ciento el consumo entre jóvenes, impulsando programas comunitarios antidrogas y ejecutar, lo que denominan, una agresiva campaña en medios. Y luego viene el mea culpa: reconoce que Estados Unidos es uno de los mercados más grandes de consumo e insiste en ampliar la cooperación internacional. Por supuesto, desde México, en Me parece que leemos mal al vecino país. Ellos tratan de justificarse en el ámbito internacional mediáticamente. Lo que anuncian es el mínimo esfuerzo que una sociedad debe efectuar para limitar el consumo y tráfico de drogas. No se observa el esfuerzo máximo: los recursos de la iniciativa Mérida circulan a cuenta gotas; las tareas de inteligencia y coordinación con México, que debían ser contundentes, ofrecen resultados menores, sobre todo en materia de trasiego de recursos económicos y financieros. Las armas circulan sin control en la frontera y las tecnologías son utilizadas por los norteamericanos para proteger su frontera de indocumentados, persiguiendo a los hombres y mujeres por su color. Probablemente uno de los aspectos rescatables es el anuncio de mayor cooperación con nuestro país en tareas de inteligencia, que deben ser dirigidas a cortar el flujo de recursos, tráfico de armas y lavado de dinero, así como el control de medicamentos, desde la elaboración de la receta misma, con una mayor intervención de médicos para detectar el consumo temprano de drogas, y el anuncio de mayor número de centros de rehabilitación. Esperemos que esto último se cumpla y no quede todo en un anuncio mercadológico. El autor es Presidente de
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