Hoy es Martes 07 de Septiembre del 2010

Punto y aparte
Lobos vestidos de ovejas
Punto y aparte...

Falta de moralidad y de oportunidades
Punto y aparte...

Descarados sinvergüenzas
Punto y aparte...

Algo para nunca olvidar
Punto y aparte ...

Dos Mil Nueve
Punto y aparte...

Algo para nunca olvidar

26 de enero de 2010

 

 


Punto y aparte

 

Javier Alvarado Gates

 

El pasado 12 de enero, un poderoso sismo  con  magnitud preliminar de 7.0 en escala de Richter,  estremeció  Haití, el cual provocó a la vez una alerta de tsunami para Haití, República Dominicana, Cuba y las Bahamas,  según había informado  el Servicio Geológico estadounidense. El terremoto  ocasionó uno de los peores desastres naturales en la historia de la humanidad.

La catástrofe  fue considerada como “inimaginable”, expresión emitida por  el mismo  presidente de Haití, René Préval. El palacio nacional, la sede del parlamento, la catedral, hospitales y escuelas, así como,  miles de casas, colapsaron tras el sismo, en un  principio se estimó miles de muertos, aunque aún no se sabía de cifras oficiales, el panorama se observaba en los medios  de comunicación,   por más de ciento de miles de muertos.

 

Los haitianos han sufrido la peor pesadilla que jamás hubieran  imaginado,   lo más triste e ingrato  del caso, fue el abandono total de los dirigentes de su nación,  que cobardemente se escondieron, ni siquiera para  dar la cara o al menos coordinar las acciones de emergencia, dejando prácticamente el control a los americanos, por que la ONU (Organización de Naciones Unidas), no fue capaz de tomar las riendas de inmediato ante la falta de la autoridad propia del país afectado.

 

Ante el desastre, la  mayoría de los países contribuyeron en la gran ayuda humanitaria, solidarizándose con el pueblo más  pobre del continente americano, hasta el ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide, quien vive en el exilio en Sudáfrica desde 2004, envió sus condolencias  a sus compatriotas afectados por el terremoto.

 

Este fenómeno natural,  ha unido  a  naciones, a personas de  ideologías diferentes, a religiones diversas, a ricos y pobres, a artistas, a deportistas,  a personalidades e intelectuales, y lo más importante, a cuerpos de rescate, así como a los  valientes médicos que  por su gran valor humanitario,  han dejado sus hogares con el único fin de salvar vidas.  

 

Holandeses y estadounidenses cobijaron a los inocentes niños, que quedaron huérfanos y desamparados ante la catástrofe,  esperemos que estén bien protegidos  y cobijados  entre los mejores corazones del mundo, por que amor y corazón es lo que van a necesitar esas criaturas

 

Solo me resta señalar y llevarme una reflexión con un punto y aparte.

 

En este mundo todavía existe Fe y Esperanza.